Ayer, aparte de la final de la copa del káiser de Spanien, se dio una procesión de estas que tanto gusta a los spanisches, pero esta vez no iban con santos ni cucuruchos en la cabeza. De hecho no llevaban nada en la cabeza, ni pelo.
¡Cuánto unmenschlich morenete!
Para ser como los nerviosos muchachos de mi tierra, la verdad es que estos morenetes eran pocos, feos, bajitos y con pinta de unmenschlich, y las señoras, mayores, arrugadas, vestidas como para ir a misa y gritando consignas contra los inmigrantes, lo cual tiene gracia, porque son las mismas consignas que se gritan en Deutschland contra estos spanisches que no son más que eso: inmigrantes.
Menos mal que Spanien tiene, a pesar de todas sus carencias, unos espirituosos excelentes. Aquí me quedo, a ver si ligo bronce o alguna mädchen.
De nuestro corresponsal:
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Hans Betrunken, del Vodkischer Beodachter |
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